miércoles, 27 de mayo de 2026

Crónicas de Sha'Hariel. El Manto del Juicio y las Setenta y dos Llamas (I)


 

Crónicas de Sha’hariel
El Manto del Juicio y las Setenta y Dos Llamas.
Capítulo I
El Reino Dormido
El Reino de Shalem no cayó de golpe.
Primero cayó el discernimiento.
Las plazas comenzaron a llenarse de risas vacías, de jueces corruptos y de sacerdotes que hablaban del Altísimo mientras besaban las manos del miedo.
Las casas sagradas se transformaron en mercados de ego, y el pueblo llamó “libertad” a su propio desenfreno.
Pero detrás de las celebraciones, algo respiraba.
La Sitra Ajra.
No como un monstruo visible, sino como una sombra adherida al corazón humano:
La envidia disfrazada de justicia, la lujuria disfrazada de amor, la crueldad disfrazada de verdad.
Las almas comenzaron a enfermarse sin darse cuenta.
Y en medio de la decadencia, la profetiza Eliora Tiferet Shalem —la Ima— lloraba sola frente a la Menorá encendida.
Había intentado advertirles.
Había visto en sueños las grietas del Reino.
Había sentido la corrupción deslizarse bajo las puertas del Santuario.
Había discernido enemigos externos… pero las traiciones internas escaparon incluso a sus ojos.
Porque las heridas más peligrosas no llegan desde afuera.
Llegan vestidas como aliados.
Muchos la llamaron loca.
Otros dijeron que sus lágrimas eran debilidad.
Y algunos, los peores, fingieron honrarla mientras abrían portales para la oscuridad detrás de los muros de Shalem.
La Ima murió con el corazón agotado.
Pero antes de partir, dejó un manto negro doblado frente a la Menorá.
Y esa noche, el cielo se abrió.

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