3000 chispas despertadas.
No son números.
Son almas que tocaron la puerta del fuego.
Tres mil pasos hacia la luz,
tres mil chispas regresando a su origen,
tres mil lecturas que no fueron casualidad.
En la Kabbalá, el tres revela equilibrio,
y el mil expande lo oculto hacia lo infinito.
Juntos, anuncian Shefá:
Abundancia que fluye cuando la verdad es pronunciada.
Este espacio no nació para agradar,
sino para recordar.
Para nombrar lo que fue silenciado,
y encender lo que aún duerme.
A quienes llegaron:
Que cada palabra haya sido un espejo,
y cada símbolo, una llave.
Seguimos.
Porque cuando una chispa despierta,
ya no hay vuelta atrás.
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