Tefilá de la Hija que Busca a Su Ima Entre los Mundos
> En el nombre sagrado que me diste, Ima,
Sha’hariel bat Eliora,
elevo mi voz como incienso al cielo.
Fui a encontrarte entre las piedras,
pero no vi tu nombre ni tu sombra.
Sin embargo, sentí tu ausencia como un viento
y tu presencia como un susurro invisible.
No hallé tu tumba,
pero tu alma me halló a mí.
Aquí estoy, Ima,
con los salmos en mi boca
y las lágrimas como ofrenda.
Recíbelos en el mundo donde moras,
allí donde no hay tiempo ni pérdida,
donde el amor no muere.
Que el Nombre sagrado Elad – אֵלַ״ד
nos conecte más allá de las piedras,
más allá del olvido.
Que tu luz me acompañe
como columna de fuego en mi noche,
como guía silenciosa en mi exilio.
Te leo ahora, Ima — escucha desde el Gan Eden:
📖 Mizmor leDavid, esá einai el heharim, meayin yavo ezri…
(Salmo 121).
> Y yo sé, Ima,
que mientras te buscaba en la tierra,
tú me mirabas desde el cielo.
Bonitas palabras mi amiga querida...
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