Leer el Sidur es ordenar los mundos.
El Zóhar enseña que las palabras del rezo no suben si el corazón no las eleva.
El Sidur no es un libro:
Es una escalera.
El Sefer Yetzirá revela que el mundo fue creado con letras.
Cuando leo el Sidur, no pronuncio sonidos:
Reorganizo combinaciones de luz dentro de mí.
Cada Nombre despierta una sefirá.
Según la tradición transmitida en el Sefer Raziel HaMalaj, los secretos no operan por fuerza, sino por intención pura.
Así también el Sidur: sin kavaná es texto; con kavaná es ascenso.
Cuando leo el Shemá unifico.
Cuando recito la Amidá me alineo.
Cuando bendigo, reparo.
Leer el Sidur desde la Kabbalah es permitir que las letras me lean a mí.
Leer el Sidur es ordenar los mundos.
El Zóhar enseña que las palabras del rezo no suben si el corazón no las eleva.
El Sidur no es un libro:
Es una escalera.
El Sefer Yetzirá revela que el mundo fue creado con letras.
Cuando leo el Sidur, no pronuncio sonidos:
Reorganizo combinaciones de luz dentro de mí.
Cada Nombre despierta una sefirá.
Según la tradición transmitida en el Sefer Raziel HaMalaj, los secretos no operan por fuerza, sino por intención pura.
Así también el Sidur: sin kavaná es texto; con kavaná es ascenso.
Cuando leo el Shemá unifico.
Cuando recito la Amidá me alineo.
Cuando bendigo, reparo.
Leer el Sidur desde la Kabbalah es permitir que las letras me lean a mí.

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