“Los Cuatro Portales de la Noche”
La noche de Pésaj había caído sobre Shalem, pero para Sha’hariel… el tiempo no existía.
Sentada frente a la mesa del Séder, sostuvo la copa de vino.
La luz de las velas tembló… y el mundo se rasgó.
Ante ella aparecieron cuatro portales.
El primero se abrió con un susurro antiguo.
🌾 Pshat
Vio a Moshé frente al mar.
Las aguas se partieron.
Pero esta vez… no estaba mirando.
Estaba ahí.
El agua rozó sus pies.
—“Esto ocurrió…”—susurró.
Y el portal se cerró.
🌿 Remez
El segundo portal brilló en verde.
Faraón apareció… pero tenía su rostro.
Duro. Callado. Contenido.
La matzá se volvió polvo entre sus manos.
—“Esto habla de mí…”—
El portal tembló.
🔥 Drash
El tercero ardía.
Las plagas no caían sobre Egipto…
caían dentro de ella.
Orgullo. Miedo. Apego. Silencio.
Cada golpe rompía algo.
Sha’hariel cayó de rodillas.
—“Esto me está cambiando…”—
✨ Sod
El último portal no se abrió…
la absorbió.
No había Egipto.
No había mar.
Solo luz.
Letras hebreas descendían como fuego:
אלד
Y una voz —sin sonido— habló dentro de su alma:
—“No estás saliendo… estás despertando.”—
Sha’hariel abrió los ojos.
Seguía en la mesa.
La copa aún en su mano.
Pero algo había cambiado.
Porque esta vez…
no recordó la salida de Egipto.
La vivió.

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