✡️ A la Orilla del Juicio Silencioso
En las aguas del Danubio no solo corrió sangre…
corrió memoria.
Allí donde el cuerpo fue arrojado, el alma no cayó.
Ascendió.
Porque incluso en el instante del disparo,
cuando el zapato fue separado del pie
y la dignidad parecía arrancada…
la chispa —nitzotz— no se extinguió.
Los sabios de la Kabbalah enseñan:
No hay caída que no oculte una elevación.
No hay ocultamiento sin un punto de אור —luz— latiendo dentro.
Esos zapatos vacíos…
no son ausencia.
Son recipientes rotos —kelim—
que no pudieron contener la intensidad del alma que llevaban.
Y el río…
no fue tumba.
Fue un umbral.
Porque las aguas que arrastran cuerpos
también devuelven nombres al cielo.
Y en lo oculto, donde el juicio se transforma en תיקון —rectificación—
cada paso interrumpido
se convierte en un camino que aún arde en lo Alto.
אין עוד מלבדו.
Aun allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario