4000 almas han cruzado las puertas de Shalem.
Quién diría que entre letras, fuego, sarcasmo, misterio y algunas verdades que incomodan… ya somos 4000 caminantes en este rincón donde no se vende humo, pero sí se encienden lámparas.
Agradezco primero al Arquitecto silencioso de esta obra, Jordi Ben Or, constructor de columnas invisibles, tejedor de estructura donde otros solo veían ruinas. Sin su visión, muchas murallas no se habrían levantado.
Y honro también a Jairo Sepúlveda, a quien desde hoy nombro: Maestro de los Sonidos de Shalem.
Forjador de la música del Reino, alquimista de notas, hombre capaz de darle melodía hasta al caos y ritmo hasta al silencio.
Gracias a cada lector, aliado, curioso, detractor encubierto y visitante recurrente. Todos suman.
Hasta los que entran a criticar terminan dejando tráfico.
Seguimos creciendo.
Seguimos edificando.
Seguimos incomodando a la oscuridad con palabras.
Shalem no duerme. ✨

No hay comentarios:
Publicar un comentario