No caí.
Descendí para estudiar el terreno.
No sangré.
Sellé pactos con mi propia fuerza.
El enemigo creyó ver ruinas.
Yo estaba trazando mapas.
Porque en la Kabbalah del alma
la valentía no grita…
sonríe mientras afila la estrategia.
Soporté.
Y eso fue exactamente el error de quien pensó que me estaba rompiendo.

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