domingo, 18 de enero de 2026

Sobre el descarrilamiento de trenes de España (18/1/26)




Sobre el descarrilamiento de trenes de España (18/1/26) -39 muertos-

No fueron duendes. Fue ausencia de Da’at.

La gente busca duendes para no mirar algo más incómodo.

Es más fácil culpar a una criatura invisible que aceptar una verdad cabalística antigua:

Cuando la conciencia se retira, algo ocupa el espacio.

El Zóhar no habla de seres traviesos del bosque.

Habla de mazikín: fuerzas residuales que aparecen cuando el orden se rompe,

cuando la palabra no está alineada,

cuando el límite se borra

y cuando la ciudad funciona… pero sin presencia.

No provocan accidentes.

Se manifiestan donde el accidente ya es posible.

Donde hay prisa sin intención.

Tecnología sin alma.

Movimiento sin Da’at.

Ahí, en las grietas del sistema —no en los árboles—

aparecen las sobras de la creación.

El Sefer Yetzirá lo dijo sin poesía:

una forma incompleta genera una realidad defectuosa.

Y Raziel fue aún menos romántico:

no vienen de afuera, se generan.

No tiran trenes.

No mueven cables.

No sabotean ciudades.

Solo hacen visible lo que ya estaba roto: la desconexión entre acción y conciencia.

Por eso no aparecen en lugares despiertos.

No sobreviven donde hay presencia real.

Desaparecen donde alguien dice: aquí estoy.

Así que no…

No fue un duende.

Fue una ciudad funcionando sin alma por un segundo de más.

Y a veces, un segundo sin Da’at

es suficiente.

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