sábado, 10 de mayo de 2025

maljut-shebejesed



En la plaza central, Naamá reparte pan y vino a todos, sin distinción. No desde arriba, sino desde dentro. Su gesto sencillo se convierte en decreto real: el amor es la ley del reino. En su trono no hay oro, sino corazones latiendo al unísono.


 

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