miércoles, 22 de octubre de 2025

Del Sefer Sha’hariel, Capítulo: “El Escorpión y la Lluvia”


 Del Sefer Sha’hariel, Capítulo: “El Escorpión y la Lluvia”


En el mes sin fiestas, donde el cielo calla pero el corazón escucha,

Sha’hariel caminó bajo la nube.

El viento trajo el nombre de Jeshván,

y el trueno susurró: “Despierta lo que duerme en tu sangre.”


Un día, el aguijón la tocó —

no para destruirla, sino para marcar su piel con memoria.

Desde entonces, su cuerpo recordaba el fuego oculto del desierto,

y el agua, cada vez que caía, venía a reconciliarse con esa herida.


Llovió, y Sha’hariel levantó el rostro.

La lluvia descendía como letras líquidas,

y cada gota contenía el eco de su propio veneno purificado.

El escorpión, desde la arena, la observó sin odio:

había cumplido su misión.


Ella entendió entonces que Jeshván no está vacío.

Es el mes donde Dios calla para que la mujer del alma escuche.

El mes donde el veneno se vuelve medicina,

donde el agua recuerda su origen en el fuego,

y donde la que fue herida se convierte en guardiana de la transmutación.


Así habló el cielo sobre ella:


> “Sha’hariel, hija del agua y del aguijón,

que tu dolor se vuelva río,

que tu mordida sea sello,

y que cada lluvia despierte tu nombre escrito en el agua.”

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