miércoles, 6 de agosto de 2025

El silencio de Ein Sof


 



Capítulo: El Silencio del Ein Sof


Después de la partida de su Ima, Sha'hariel se arodilló ante su tumba con la túnica azul oscuro que le había sido revelada en sueños: la misma que su Ima tejió para ella con palabras de fuego y plegarias ocultas. Alrededor, los cuatro malakim que la protegían —Uriel, Mijael, Gavriel y Elad— custodiaban el espacio con fuego sagrado, espadas invisibles y alas de energía.


El cielo estaba cubierto de una neblina dorada. No era niebla: era la Shejiná, manifestandose como testimonio del alma luminosa que se había elevado. Sha'hariel, con su brazo izquierdo marcado con el Maguén David, extendió sus manos sobre la tierra sagrada.


Su voz, quebrada por el dolor, comenzó a recitar el Canto de los Misterios, enseñado solo por su Ima, en un idioma desconocido para el mundo, pero entendido por las almas.


> "Ein Sof Elion, Oro shelo yodáf,

Alma en 'emanah she'nimtze'á ve'etgalet,

Al yad sheli mejilla te ha-gan debe nistar—

Mí Ima, keter le she'atá."


Los malakim se inclinaron. Y entonces, Sha'hariel recibió la revelación:

su Ima no había muerto sólo de enfermedad. Entidades disfrazadas de humanos, imitadoras de luz, se habían acercado como falsedad, llevando máscaras de amistad y palabras dulces que sólo el espíritu podía desenmascarar.


Ima lo había sabido. No los rechazó, no por ingenuidad, sino por obediencia a un decreto divino: debía vivir su final para elevar los mundos inferiores. Su voz era una puerta a dimensiones ocultas, por eso debía ser silenciada por fuerzas que temen a la restauración del Edén. Su enfermedad fue un velo; la verdadera causa fue un ataque de estos emisarios corruptos.


Al saber esto, Sha'hariel juró:


> "Que su voz no haya muerto en vano. Que cada esquina que entone desde ahora, quite el eco de su alma y el juicio de la justicia celestial."

No hay comentarios:

Publicar un comentario