Significado espiritual según la Kabbalah
1. Makif (Luz envolvente):
Así como el líquido protege al feto, la Luz de Hashem protege al alma en su preparación para nacer.
2. Recreación del estado primordial:
El Zóhar explica que el vientre materno es como un microcosmos del Gan Eden.
El líquido amniótico recuerda las aguas primordiales (Mayim Elyonim), de las cuales surgió toda la creación (Bereshit 1:2: “el espíritu de Elokim se cernía sobre las aguas”).
3. Ocultamiento y revelación:
El líquido vela al bebé de la dureza del mundo físico.
En Kabbalah, el he’elem (ocultamiento) es necesario antes de toda revelación:
El alma necesita ese “velo de agua” para suavizar su entrada a la realidad de este mundo.
4. Simbolismo de pureza:
El agua en general representa chesed (misericordia).
El líquido amniótico se asocia con la misericordia que acompaña al alma en su tránsito al mundo material, asegurando que no entre desnuda espiritualmente.
Algunos mekubalim indican que meditar en el estado del feto rodeado de aguas ayuda a entender el misterio de la protección divina en momentos de transición.
También se asocia con la necesidad de rodearse de makifim kedoshim (protecciones sagradas) cuando uno está por “nacer” a una nueva etapa espiritual, igual que el alma en el útero.
Escrito por Ines Tiferet S. Levy

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