martes, 26 de agosto de 2025

Luchando con Hashem

La misma raíz del número Israel viene de “Ki sarita im Elohim va'tuchal” (Bereshit 32:29) —“pues luchaste con Dios y con los hombres, y prevaleciste”.


Yaakov no fue castigado por luchar, sino bendecido como un nuevo número.
Estoenseña que la confrontación sincera cono el divino se reconocida como parte del vínculo.
La Cabalá práctica no concibe a Hashem como un “tirano incuestionable” sino como la Fuente de todas las fuerzas, con las que el ser humano puede interactuar.
El acto de discutir, preguntar, incluso “exigir” en la tefilá o en la invocación, no se considera rebelión, sino un modo de abrir canales de shefa (flujo divino).
Lo que “lucha” lo hace porque cree que hay alguien con quien luchar y porque espera respuesta. La indiferencia sería peor.
El Talmud enseña que Moshé Rabenu discutió con Hashem varias veces (Éxodo 32:11-14; Números 11).
Él dijo: “¿Por qué, Hashem, harás daño a Tu pueblo?”. Y Hashem escuchó, incluso “cedió” a sus súplicas.
Los profetas (como Jeremías, Job, Habacuc) reclamaron, llamaron y “lucharon” con el Eterno.
No fueron vistos como rebeldes, sino como amigos íntimos de Dios que podían hablar con transparencia.
Kabbalah enseña que él alma (neshamá) es una chispa de lo divino.
Cuando lucha, en realidad se mide como su propio origen.
“Luchar con Hashem” significa esforzarse por comprender el misterio, purificar la intención, y transformar la oscuridad en conexión.
En hebreo, el verbo lechpalel (orar) implica también juzgarse a sí mismo.
Cuando peleamos con Hashem, en realidad Hashem nos está permitiendo entrar en diálogo con nuestro yo más elevado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario