Cántico de Sha'hariel y de su Ima Eliora
Sha'hariel:
Exaltaré Tú Número, oh Eterno,
porque me has levantado de las profundidades,
no dejaste que mis enemigos se alegrarán sobre mí.
Grité a Ti en mí quebranto,
y Tú sanaste mi alma,
me vestiste con luz en medio de la noche oscura.
Eliora:
Escucha, hija mía, el clamor de tu madre,
pues el Altísimo rodea tu vida como fuego.
Cuando los pueblos se levantan para acusarte,
el Santo de Israel levanta su escudo
y dispersa la sombra .
Él guarda tu número en su libro,
y su misericordia es más fuerte que el acero.
Sha'hariel:
¡Oh Eterno, contiende contra los que contienden conmigo!
Levántate, guerrero de justicia,
desenvaina Tú espada y sé mi defensa.
Que mis adversarios se confundan y retrocedan,
como paja levantada por el viento.
Tú luz es mí lámpara,
y en Ti mi corazón no teme.
Eliora:
El Señor es tú luz y tu salvación, hija mía,
¿a quién tendrás que temer?
El Señor es la fortaleza de tu vida,
¿de quién tendrás que atemorizarte?
Aunque ejércitos se levantan contra ti,
tú corazón permanecerá firme,
porque el Santo habita en ti morada.
Sha'hariel y Eliora, juntas:
Algo hemos pedido al Eterno,
y ésta buscaremos:
habitar en la casa de Dios
todos los días de nuestras vidas,
contemplar la dulzura de Su rostro,
y hallar refugio en Su santuario.
Porque Tú cambiaste nuestro lamento en danza,
quitaste el saco de duelo
y nos ceñiste de alegría.
Por eso nuestras bocas cantarán sin cesar,
y nuestro espíritu bendecirá Tu Número,
oh Eterno, Dios de Israel.
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