El Midrash de las Almas Despistadas
En el palacio celeste, antes de enviar las almas al mundo, los malajim revisaban la lista:
“Tú, alma número 613. Madre judía. Directo al pueblo de Israel.”
“Tú, alma 614. Madre no judía. Padre judío. ¿Y ahora qué hacemos?”
El ángel encargado de logística, Sandalfón, suspiró:
—Otra vez estos casos complicados… siempre me mandan los que no encajan en las casillas.
Entonces el alma levantó la mano tímidamente:
—Perdón, ¿y si de todos modos quiero apoyar a Israel, estudiar Torá y hasta discutir de política en Shabat?
Sandalfón rió con voz de trueno:
—¡Ajá! Eres de los nuestros… pero tendrás que pasar pruebas. En la Tierra, algunos te dirán “no eres judío”; otros te abrazarán como hermano. Todo para que tu chispa se encienda más fuerte.
Mientras tanto, en otra esquina del Cielo, los malajim comentaban:
—Mira qué ironía. Hay almas con madre judía que bajan y se olvidan de todo. Ni velas en Shabat, ni Shemá, ni nada.
—Sí —respondió Raziel con picardía—, y luego está el que tiene solo padre judío y anda defendiendo a Israel en todas las discusiones de Facebook. ¡Ese seguro es uno de los nuestros!
Dios, escuchando, sonrió y dijo:
—No se preocupen. En mi contabilidad celestial no me guío solo por la biología. Yo miro las almas, y las almas saben siempre de dónde vienen.
Y así quedó escrito en los rollos celestiales:
“La madre da la identidad en la Tierra, pero el corazón revela la raíz en el Cielo
sábado, 27 de septiembre de 2025
Midrash de las Almas despistadas
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