Nuestros Sabios enseñan: “Ein adam dar im nachash bekupah achat” — uno no puede habitar en la misma cesta con una serpiente (Sanedrín 81a).
Si el lugar es dañino para tu cuerpo o tu alma, no estás obligada a permanecer allí.
La Torá valora el shalom bayit, pero también enseña que “Ve’chai bahem” — debes vivir por las mitzvot, no morir por ellas.
Donde no hay vida ni dignidad, no hay obligación de permanecer.
A veces el verdadero kibud av va’em (honrar a los padres/linaje) es no perpetuar sus errores, sino elegir una vida donde tu alma pueda crecer
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