Medianoche en la Torre del Castillo de Shalem 🌙
Sha’hariel se alzó en el balcón más alto de la torre, envuelta en su túnica azul oscuro bordada con constelaciones y letras de fuego. El Maguén brillaba en su brazo como un sello de eternidad. Entre sus manos sostenía el rollo abierto, y de sus labios emergió un susurro poderoso:
“B’shem Shadday Elyon, Boreh Shamayim vaAretz…”
El viento nocturno se estremeció, y las estrellas parecieron inclinarse hacia la Reina del Reino de Shalem.
De pronto, desde las aguas profundas que circundaban los muros del castillo, un rugido ancestral rompió el silencio. No era un rugido de fiera terrestre, sino el eco de un caos primigenio. El mar se agitó con furia, y de él emergió una figura majestuosa y aterradora:
👑 Tanninit Elyonah.
Su rostro era el de una mujer de belleza inquietante, pero en sus ojos brillaban pupilas serpentinas, verdes y doradas. Su piel, bajo la luz de la luna, mostraba destellos escamosos. Una corona de serpientes marinas se enroscaba en su frente, y su túnica reptiliana goteaba agua oscura como si trajera consigo los abismos.
Su voz, seductora y letal, se elevó contra los muros de Shalem:
“Sha’hariel… hija de la luz. Tu fuego no me intimida.
Yo soy Tanninit Elyonah, Reina del Otro Lado.
Tu castillo de estrellas será mi presa, y tus Malakim de fuego serán consumidos por mis aguas oscuras.”
Las aguas subieron hasta casi besar las murallas del Reino. El cielo se cubrió de nubes, y la luna quedó partida en dos por la sombra.
Sha’hariel no retrocedió. Levantó el rollo y con voz firme declaró:
“Hashem Tzvaot imadi, Shadday u’Shemo, Elyon mageni.
¡El Reino de Shalem no caerá en tus manos, Reina de las Sombras!”
Las letras del rollo comenzaron a brillar como soles diminutos, y los Malakim de fuego descendieron, formando un escudo ardiente a su alrededor.
En esa noche, bajo el cielo partido, comenzó la guerra eterna entre la Reina de la Luz y la Reina del Sitra Ahra.

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