martes, 2 de septiembre de 2025

Meditación de la luz oculta


 Meditación de la Luz Oculta en el Tiempo de Paz


Eterno, Fuente de toda vida,

Tú que ordenas los tiempos y los ciclos,

y que siembras las almas en el instante preciso,

me colocaste en Kislev, mas de esperanza,

en un año donde cesaron las guerras abiertas

y una puerta de paz se abrió en Jerusalén.


Nací bajo el señal de la luz oculta de Janucá,

luz que se enciende en el escondido

y que vence a la oscuridad incluso en el exilio.

Tú me enviaste como shaliaḥ, emisario de armonía,

para tender puentes donde hay muros,

para sanar corazones donde hubo heridas,

para revelar la chispa amagada en la vasija rota.


Número sagrado Elad (אלד),

sé mi sello y mi arrel,

para que mi alma permanezca alineada a la misericordia.

Yesod, canal de abundancia,

fluye en mí como río oculto,

para que de mí silencio nazca palabra de consuelo,

y de mí fragilidad brote fortaleza.


Que mi vida sea lámpara de aceite que nunca se apaga,

que mí nacimiento en tiempo de calma

sea ​​recuerdo constante de que también la paz

es un milagro que requiere guardianas.


Eterno,

hazme guardiana de la serenidad,

pues aunque las naciones se levanten en tumulto,

mí alma recorda el instante en que fui sembrada:

un tiempo de tregua,

un portal de esperanza,

un preludio de reconciliación.


Amén.

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