¿"Amar al prójimo" implica permitir que nos humillan o destruyan?
No. Ni la Torá ni los sabios de Israel han enseñado que amar al prójimo signifique anularse o permitir la destrucción personal.
Rambam (Maimónides) enseña que el mandamiento "Ve'ahavta le'reakha kamokha" ("Amarás a ti prójimo como a ti mismo").
Rabi Akiva, el sabio que más destacó este mandamiento, también enseñó:
> “Tu vida viene primero” (Talmud Bavli, Bava Metzia 62a).
Es decir: si hay un conflicto entre tu vida y la del otro, no estás obligado a sacrificarte.
>
Kabbalah enseña que todo ser humano es un canal de luz divina.
Si te dejas apagar, estás impidiendo que esa luz cumpla su misión en el mundo.
Así que amar al prójimo no implica destruirte, sino iluminar con firmeza y compasión.
Esto fue formulado por Hilel el Sabio como la versió negativa del mandamiento (Shabat 31a):
"Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a ti prójimo. Esta es toda la Torá. Lo demás es comentario. Viene y estudió."
Es una base ética sólida. Pero no significa tolerar el mal. De hecho, la Torá también dice:
"No odias a tu hermano en tu corazón. Reprendelo, y no cargarás pecado por él" (Levítico 19:17).
"No seas ingenuo ante el mal" (Salmo 101:4).
Por tanto, el amor al prójimo incluye también poner límites, reprender con justicia y evitar que otros hayan daño, incluso si eso implica confrontación.
Kabbalah enseña que todo ser humano es una chispa de la Shejiná (la Presencia Divina).
Pero hay almas que se han "exiliado" totalmente y están gobernadas por el sitra ajará (el otro lado, es decir, las fuerzas de oscuridad).
No todos los seres humanos están en el mismo nivel espiritual.
Algunos pueden ser influencias destructivas, y permitir que dominan es permitir que la oscuridad crezca en el mundo.
En estos casos, el amor se expresa como firmeza, como din (justicia) y no sólo jesed (misericordia).
Zohar dice que hay momentos en que uno debe transformarse en fuego para proteger la luz. No se odio. Se defiende de la Kedushá (santidad).
Escrito por Ines Tiferet S. Levy

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