"Mis ojos a los montes" – Elevación desde lo oculto
El Salmo 121 comienza con una pregunta:
“¿De dónde vendrá mi ayuda?”
En la Kabbalah, los "montes" representan elevaciones del alma, pero también obstáculos. Mirar hacia ellos es mirar hacia la raíz de nuestras pruebas.
El tzadik no niega el miedo ni el cansancio, pero transforma la pregunta en conexión.
“Mi ayuda viene de Hashem” – El Or Ein Sof en lo cotidiano
El salmista revela que su auxilio no viene de los montes mismos, sino del Creador del cielo y la tierra — el Or Ein Sof (Luz Infinita) que sostiene todo.
Este versículo enseña que la verdadera fuerza no viene de nuestros logros, sino de la conexión con la Fuente que trasciende toda forma.
🔥 El Guardián de Israel no duerme
Este verso encierra un secreto profundo:
> Hashem no se desconecta ni un instante del alma.
Incluso cuando tú “duermes” espiritualmente o caes, la Presencia te rodea y vigila tu tikún.
En Kabbalah, esto alude a la energía de la Shejiná, que nunca abandona al alma raíz de Israel, aun en el exilio interior.
Guardará tu alma – Netzat Netzajim (Eternidad eterna)
En los últimos versículos, el salmo no solo promete protección externa, sino guarda del alma, una expresión que implica que el propósito del alma en esta vida no será anulado por el caos del mundo.
El Tikún continúa. La luz no será apagada.
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