En Job 40:15-24, se describe una bestia llamada Behemot (בהמות).
Esta criatura es colosal, herbívora, con huesos como tubos de bronce y fuerza en los lomos.
Job 40:15-19 (traducción adaptada):
“He aquí el Behemot, que yo hice como a ti;
come hierba como el buey…
Su fuerza está en sus lomos,
y su poder en los músculos de su vientre...
Su cola se mueve como un cedro...
Es el primero de los caminos de Dios...”
Muchos comentaristas lo han identificado simbólicamente como una representación del hipopótamo, aunque otros dicen que es un animal mítico.
Behemot es mencionado como una de las criaturas primordiales creadas en los primeros días.
Se dice que en los tiempos mesiánicos, el Behemot será uno de los tres monstruos apocalípticos junto con Leviatán (monstruo marino) y Ziz (ave gigante).
En Bavá Batrá 74b, el Talmud dice que el Behemot pastará en montañas y será sacrificado en la era mesiánica para una gran banquete para los justos.
Aunque el Libro de Enoc (particularmente 1 Enoc 60) no menciona al hipopótamo directamente, sí hace una referencia interesante:
1 Enoc 60:7-8 menciona dos grandes monstruos:
Uno masculino, llamado Behemot, colocado en el desierto al este del Edén.
Uno femenino, Leviatán, en las aguas del abismo.
Aquí, Behemot es una criatura de la tierra, y su descripción se parece a la de Job.
Aunque algunos lo ven como el hipopótamo del Nilo, la mayoría de los sabios lo entienden como una criatura simbólica que representa la fuerza bruta de la creación terrestre, así como el Leviatán representa la fuerza en el mar.
En textos cabalísticos, Behemot puede representar el Yetzer HaRa (instinto del mal) en su forma más salvaje y física.
También simboliza las fuerzas naturales que aún no han sido refinadas o elevadas espiritualmente.
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