
1. Toda nación tiene raz espiritual
Según el Zóhar (Parashat Vaera), cada nación del mundo tiene un ángel guardián (Sar) que representa su energía espiritual ante Hashem.
Por tanto, cuando una nación se une con intención pura, especialmente si es para evitar sufrimiento, puede generar una vibración espiritual real que asciende por medio de su sar y puede impactar los mundos superiores.
✍🏼 Zóhar (Vaerá 32a):
"No hay nación sin su ministro espiritual llega. Y cuando hacen justicia abajo, su ministro se fortalece llega."
La teshuvá (retorno), tefilá (oración) y tzedaká (justicia) tienen poder también entre los no judíos, si son sinceras.
Un ejemplo es la ciudad de Nínive (Libro de Yoná): no eran israelitas, pero se arrepintieron colectivamente y Hashem canceló el decreto de destrucción.
"Y vio a Dios sus acciones, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que las haría, y no lo hizo." (Yoná 3:10).
Esto demostra que el mundo espiritual sí valida la intención colectiva de otras naciones si hay humildad y retorno genuino.
Escrito por Ines Tiferet S. Levy
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