Según el Zóhar, el alma judía está conectada al Árbol de la Vida (Etz HaJayim).
Un judío que se vuelve traidor o que se alía con fuerzas de destrucción corta esa conexión, y puede ser absorbido por el Sitra Ajrá (el "Otro Lado", es decir, las fuerzas del mal).
Eso se considera uno de los peores daños místicos, porque una chispa que debía iluminar ahora oscurece.
La traición no es vista solo como personal, sino como una herida al pueblo entero, porque Israel es como un solo cuerpo espiritual.
El que apoya a los enemigos o a la maldad crea juicio y rigidez espiritual sobre todo el cuerpo de Israel, lo cual puede traer consecuencias incluso al nivel físico y nacional.
Escrito por Ines Tiferet S. Levy

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