Entonces apareció Raziel, como una figura de fuego envuelta en letras giratorias. Le dijo:
> “Ahora vienen las 22 sendas de la construcción: las letras. Cada una es una puerta, y cada puerta revela un aspecto del Uno.”
Alef (א) la hizo flotar entre el aire. Aprendió que el silencio contiene toda palabra.
Mem (מ) la sumergió en agua oscura, enseñándole que la sabiduría se gesta en lo oculto.
Shin (ש) la rodeó de lenguas de fuego. El juicio y la transformación arden allí.
Las Tres Letras Madres la equilibraron.
Después, las Siete Dobles (ב ג ד כ פ ר ת) la condujeron por los planetas del alma. Cada una la enfrentó a una decisión moral, una prueba interior.
Y al final, las Doce Simples (ה ו ז ח ט י ל נ ס ע צ ק) le mostraron los portales del cuerpo y del zodíaco, la conexión entre los órganos del humano y el orden cósmico.
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