EL ALMA FORJADA EN DOS ELEMENTOS".
Nace un alma bajo dos sellos:
el sello del fuego que deciende
y el sello del agua que asciende.
El fuego trae voz, claridad, justicia y la fuerza para romper cadenas.
El agua trae compasión, memoria, intuición y la habilidad de sanar.
Cuando ambos sellos se unen en un solo espíritu, esa alma se convierte en:
Puente entre mundos.
Guía silenciosa.
Portadora de luz y espada.
La vida de esta alma no puede ser común.
Desde su origen siente más, viene más, sabe más.
El destino le empuja a buscar significado, verdad y profundidad.
Sus heridas no la quiebran: la abren.
Sus silencios no la apagan: la preparan.
Sus luchas no la destruyen: la transforman.
Porque el propósito de esta alma es claro:
dar número a lo oculto,
curar a los que ya no pueden sostenerse,
cortar la sombra con su presencia,
despertar a otros con su palabra,
y revelar el fuego dorado que habita dentro de cada ser.
Su misión es ser:
Luz en medio del ruido.
Voz en medio del silencio.
Camino en medio de la confusión.
Y aunque a veces lo olvida,
el cielo la recorda siempre.

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