Midrash de la Matriz y la Chispa
según los secretos de los mekubalim y el suspiro de Biná
En el principio —dice el Sefer Bereshit—, el Espíritu de Elohim flotaba sobre las aguas.
Los mekubalim guiñan un ojo:
«Esas aguas eran femeninas. Esperaban algo que las fecundara: la chispa del Pensamiento Divino.»
Porque nada en el mundo nace de un solo lado.
El esperma puede correr con fuego,
pero el fuego sin vasija se apaga,
y la vasija sin fuego permanece dormida.
Así que el Creador diseñó un misterio:
la unión entre Jojmá (Sabiduría) y Biná (Entendimiento),
el rayo y la nube,
el verbo y el silencio.
De esa danza nació el mundo,
y también el cuerpo humano como su reflejo.
El esperma es la letra Yod (י), pequeña, brillante, fugaz —la semilla de toda forma.
El útero es la letra He (ה), abierta, redonda, silenciosa —la cámara donde la semilla se hace palabra.
Los mekubalim dicen que cuando el Yod penetra en la He,
el Nombre Divino se completa: יהוה.
Y Dios sonríe, porque en ese instante, el universo vuelve a ser creado.
Por eso el útero no es solo carne:
es la He del Nombre,
el portal donde la energía se hace existencia.
Y cuando una mujer concibe, el Santo, Bendito Sea, susurra:
“Has hecho conmigo un pacto de creación.”
Pero aquí viene el secreto que los sabios dicen entre risas:
El esperma llega gritando “¡Yo fui el primero!”,
y el útero responde con paciencia divina:
“Querido, tú solo encendiste la luz.
Yo construí la casa.”
Porque crear no es solo comenzar:
es sostener, transformar, alumbrar.
Y esa es la obra de Biná, la Madre Suprema,
que toma una chispa y la convierte en alma, cuerpo y destino.
Así también Israel fue formado en el útero del desierto,
alimentado de maná, moldeado por el silencio.
Y cada alma que despierta a su propósito
vuelve, sin saberlo, al mismo santuario:
la matriz donde lo divino se reviste de forma.
Enseñanza:
El esperma es la intención.
El útero es la sabiduría que la vuelve realidad.
Y cuando ambos se unen en armonía —sea en cuerpo, mente o espíritu—
el Nombre de Dios se completa dentro del ser humano.
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