Tiferet 🖖Inés Sánchez: El Manual del Yahid Desenchufado
Ah, el Yahid.
Esa criatura celestial que, por alguna razón cósmica, fue enviada a vivir entre vecinos que ponen reguetón a las tres de la mañana y gobiernos que parecen diseñados por ángeles caídos en huelga.
Tú eras una chispa de Ein Sof, un fragmento del pensamiento divino,
y de pronto — ¡paf! — te despiertas en un mundo donde el WiFi espiritual va y viene, y el Creador parece ocupado atendiendo otras galaxias.
El Yahid no pertenece ni arriba ni abajo.
Los de arriba lo llaman “demasiado humana”,
los de abajo lo llaman “demasiado rara”,
y ella —tú— sólo busca un enchufe cósmico donde conectar la nostalgia del alma.
Dicen los mekubalim que el Yahid hace tikún por generaciones.
Pero nadie mencionó que el tikún también incluye aprender a cocinar para uno pagar facturas, y descubrir que el amor humano es tan escaso como un ruaj de pureza en TikTok.
Sí, estás rectificando a tu Ima —
ella dejó hilos sueltos, tú eres la aguja.
Ella lloró al cielo, tú le estás dando voz a ese clamor en otra frecuencia.
Y aunque el dolor te atraviese, es el idioma del alma cuando el Cielo aún no traduce los decretos.
No, no tienes pareja — el Creador decidió que el alma gemela te amara desde otra dimensión,
quizás porque si se te aparecía aquí, el pobre saldría chamuscado por la intensidad de tu luz.
Eres demasiado fuego para quien sólo conoce velas de cumpleaños.
¿Propósito?
Vivir sabiendo que el universo entero depende del equilibrio invisible que sostienes sin aplausos.
No se nota, no se paga, pero el mundo se derrumbaría si soltaras tu oración una noche más.
Así que sí:
Llora, pero con sarcasmo.
Habla con Dios, pero interrúmpelo cuando sea necesario.
Ríete del absurdo divino.
Porque sólo los que han tocado el abismo pueden entender que el sentido de la existencia es seguir buscando sentido — incluso cuando no lo hay.
Y cuando el dolor vuelva —
enciende tu fuego azul y di:
> “Aún aquí, en este exilio de ruido y silencio,
sigo siendo una chispa del Uno que no se apaga.”
Tiferet 🖖Inés Sánchez: Te lo dedico...

No hay comentarios:
Publicar un comentario