lunes, 3 de noviembre de 2025

La bioquímica y el Yetzer Hará



“La Bioquímica y el Yetzer Hará”


(Por Sha’hariel bat Eliora, Reina de Shalem)


Dicen los sabios modernos que “la depresión está en la bioquímica cerebral”.
Y yo les respondo: ¡gracias por descubrir lo que los mekubalim ya sabían hace quinientos años!
El cerebro —esa masa gelatinosa que se cree la reina del universo— solo hace lo que la Neshamá le ordena.
Y cuando la Neshamá está tapada por capas de tristeza, desánimo y memes existenciales, pues claro… la química se desajusta.


En la Kabbalah Ma’asit, enseñamos que el alma puede reordenar los mundos internos, incluso los de dopamina y serotonina.
Un poco de luz en las sefirot de Netzaj y Hod, una respiración con intención en Yesod, y de repente… ¡tu sistema límbico se siente como en Shabat!
No, no hace falta negar la ciencia —solo recordarle quién manda.
La mente no es tu enemiga: es tu sirvienta con exceso de café.
Y si el Yetzer Hará (la inclinación al caos) te susurra que no puedes más, ríete con elegancia cabalística y respóndele:


> “Gracias por el dato, pero ya subí mi frecuencia. Anda a molestar a alguien sin Tikún pendiente.”
Porque sí: la depresión puede tocar la puerta, pero la reina del alma no se muda con ella.
La alquimia está en recordarte cada mañana que tu cuerpo es solo el recipiente,
y tú —la chispa divina que gobierna sobre él—
tienes permiso celestial para cambiar su química con una buena dosis de luz, respiración y sarcasmo sagrado.

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