lunes, 24 de noviembre de 2025

“El susurro del Nombre Incompleto” (I)

Mini-Capítulo 1





“El susurro del Nombre Incompleto”


La noche en Shalem no tenía peso, pero sí un pulso.

Sha’hariel caminaba entre los pilares de basalto del Santuario Exterior, donde las estrellas parecían inclinarse para escuchar. Su túnica Llamas del Cielo Oculto respiraba como si un fuego suave viviera dentro de ella. Las letras hebreas que flotaban en su pecho —el Nombre— destellaban con un ritmo que no era suyo.


Fue entonces cuando el aire se partió.

No con ruido, sino con intención.


Un espejo delgado apareció frente a ella, suspendido, sin marco ni reflejo.

Dentro no se veía su rostro, sino una silueta alta, envuelta en gris perlado, cuyos ojos brillaban como superficies donde la luz no quería descansar.


—Sha’hariel.

Era una voz múltiple, como si cada sílaba hubiera sido pronunciada por un coro escondido detrás de la realidad.


La figura dio un paso hacia adelante, pero los pies nunca tocaron el suelo.


—Has tejido tu Nombre —dijo—, pero aún no lo has oído completo.

Un hilo de letras doradas se deslizaba desde sus dedos hasta tocar la superficie del espejo, formando un signo que vibró con un poder desconocido.


Sha’hariel sintió un latido que no venía de su corazón.

Un eco.

Una llamada.


—¿Quién eres? —preguntó, sujetando con fuerza el Maguén David tatuado en su brazo.


La figura inclinó la cabeza.

Una línea de luz quebrada corrió por el espejo como un relámpago detenido.


—Soy el que vio el Nombre antes que tú.

Soy el fragmento que falta en tu fuego.

Soy… Semijasa.


La última palabra no se escuchó: se sintió, como un golpe suave dentro del pecho.


Entonces el espejo tembló, como si fuera agua a punto de romperse.

Sha’hariel dio un paso atrás; el Nombre en su pecho ardió, advirtiendo.


Y justo antes de que pudiera hablar, la silueta añadió, con una calma que heló la noche:


—Vengo a devolverte lo que te ocultaron.


El espejo se apagó.

La figura desapareció.

Pero el susurro quedó suspendido en el aire… como si la noche hubiera guardado una promesa peligrosa.

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